Sobre ‘Poder y violencia en Colombia’ de Fernán Gonzalez.

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Portada del libro 'Poder y violencia en Colombia.
Portada del libro ‘Poder y violencia en Colombia.

Fernán Gonzalez, como historiador plantea y hace un análisis de la forma en cómo se fue creando el estado – nación en Colombia. Un conflictivo proceso que trae consigo diferentes guerras civiles, luego de la expulsión total de los españoles de este territorio. Guerras que no solamente nos mostraba que no nos sabíamos gobernar como independientes, sino que también como contraparte ayudó a la integración territorial, de estratos, y más adelante finalizando el siglo XIX y comenzando el XX a la consolidación de un sistema político que iba a triunfar por encima de otro, en este caso el centralismo por encima del federalismo luego de la constitución de 1986 que tumbó la constitución radical federal de Río negro de 1863, sino también, la consolidación de una construcción simbólica del estado, un estado cuyos habitantes no se identificaban ni con su pasado ni con el presente, algo que sí lograría el proyecto de la Regeneración de Rafael Núñez, que lo que pretendía era entrelazar las regiones con vías de acceso, crear un ejército nacional que matizara y acabara con esas grandes regiones – estado, y un pacto para incluir a el clero en la nueva política de estado. Todo lo anterior se fue creando mediante procesos que iremos describiendo y cuyo papel importante lo tienen los partidos políticos, integrando a las regiones, oligarquías y estratos.

En primera instancia, tenemos que hablar de la época colonial, sin ella no podríamos entender cómo se dio y se fue dando la formación del estado – nación. Como historiador moderno González sabe eso, un debate que en el pasado tuvieron Andrés Bello y Lastarrea a cerca de desde dónde debe partir la historia de un país. González quiere y nos lleva a comenzar el análisis partiendo de la llegada de los españoles y en la parte estratégica donde se fueron acentuando, en este caso la zona andina, especialmente el altiplano cundiboyacense donde ya había una organización indígena a base de encomiendas. También se acentuaron donde había oro y cerca de los ríos y mares. Es claro entonces que los españoles llegaban donde había mano de obra, esa que encontraron en los territorios que hoy conocemos como Bogotá, Tunja y Santa Fe de Antioquia por ejemplo, dejando unos “territorios vacíos” en las partes bajas de las cordilleras y las zonas calientes como el Magdalena Medio. En estas zonas, y debido al “acelerado proceso de mestizaje se produjo un movimiento de colonización de la tierra caliente en las vertientes cordilleranas y los valles interandinos, pobladas ahora por mestizos, mulatos y blancos pobres”.

Ya desde estos tiempos, en épocas de la corona española se evidencia esa falta de construcción de un estado fuerte, de hecho “desde España se comenzó una campaña para integrar a estas poblaciones que se encontraban en estos terrenos “sin ley ni dios” como llamaban ellos, y por medio de la iglesia se quiso incluir a estas personas que se encontraban por fuera del poder, es aquí donde vemos lo importante que es el territorio para crear un estado – nación.

Sin pasar a la época de independencia, ya vemos dos aspectos importantes que nos quiere mostrar el autor: el poblamiento y la forma como se fue dando y la centralización política que desde un principio se dio en la zona andina.

Hay que decir, que antes de que se expulsara a la corona española para siempre, ya había un fraccionamiento en las regiones, una especie de conflictos internos que se daba por controlar territorios. “Tales enfrentamientos entre regiones y ciudades estuvieron acompañados por conflictos internos, pues grupos indígenas, negros y mulatos luchaban a favor de la causa realista en regiones como Pasto y Santa Marta, enfrentados a los criollos de las ciudades de Cartagena, Popayan y Bogotá”. Las tensiones se acrecentaron luego de la crisis del imperio español cuando la mala administración de poder unido a que cada región quiere ser el centro del país crea un conflicto que se traslada a la naciente república.

Las luchas se insertan en el territorio y es aquí donde juegan un papel importante los partidos políticos para la integración territorial. Los partidos Liberal y Conservador nacen pero Fernán Gonzalez nos recuerda que no es como se dice generalmente con las peleas entre partidarios de Santander y Bolivar, sino como consecuencia de la fragmentación, de esas oligarquías en las regiones que luchaban contra esas otras sub oligarquías que peleaban también el poder y que acrecentaba la necesidad de crear alianzas con otras élites de regiones distintas, lo que hizo que se dividieran ideológicamente los territorios en dos bandos, inicialmente “los republicanos cercanos a Santander, y a la vez los cercanos a las dictaduras de Bolívar y Urdaneta” a los que llamaban “godos”. Posteriormente, pasando a la lucha por establecer el papel del clero dentro de la política educativa, lo que llegó a desencadenar inclusive guerras como la de los supremos en los 30s, y la posible participación de las minorías partiendo de la abolición de la esclavitud y el libre comercio, lo que distanció diferentes posturas e hizo que se establecieran las primeras doctrinas liberales y conservadoras en el país.

Es aquí cuando vemos que hay una integración territorial gracias a los partidos políticos, e inclusive una de estratos, gracias al clientelismo de estos mismos. Posteriormente, esta se hace posible gracias a las guerras civiles entre Federalistas y Centralistas que “en el 63 va a llevar a la constitución ultra federal de Rio Negro, que inclusive quitaba facultades al presidente y al centro y le daba súper poderes a las regiones – estado”.

Finalmente según el autor, la división entre liberales y la unión de facciones del conservatismo, va a hacer que Nuñez y su gente lleguen y modifiquen la constitución para así crear la que nos gobernó durante un poco más de cien años: la del 86. Esta constitución centralizaba de nuevo el poder y pretendía destruir los poderes de las regiones – estado que tanto daño le hacían al centralismo, implementando un ejército nacional y la inclusión de la iglesia católica en el estado.

En conclusión, el poblamiento territorial siempre ha sido parte fundamental de la creación de un estado – nación fuerte y poderoso. Los partidos políticos tradicionales fueron un enlace entre el poder político, la población territorial y los estratos socioeconómicos, que serían un caldo de cultivo para las guerras civiles venideras; las cuales, integraron a un territorio disuelto no solamente por sus intereses sino por su particular territorio.

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Por: Víctor H. León

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