Richie Ray & Bobby Cruz: el duo que partió en dos la historia musical de Cali.

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Ellos son Ricardo Maldonado Morales y Robert Cruz Ramos, más conocidos como “Richie Ray & Bobby Cruz”. Hace 48 años, partieron en dos la historia musical de Cali; una ciudad que iba creciendo a pasos agigantados por los preparativos de los Juegos Panamericanos que se realizarían en 1971, y la enorme cantidad de gente que huyendo de la violencia campesina, se refugiaba en un territorio urbano que comenzaba a crecer con la música de ellos  como testigo.

Ahora son leyendas vivientes; pero en sus inicios, vivieron una dura lucha en el camino de ganar reconocimiento. Se dice que su primer disco de 1963 fue casi que regalado a la disquera para su promoción; esto, debido a la difícil competencia contra gigantes del mercado como: Tito Puente, Tito Rodríguez, Eddie Palmieri y Jo Cuba. Sin embargo, ilusionados, comenzaron a hacer algo distinto. Fue entonces que aprovecharon que Richie había estudiado música clásica y que Bobby se había criado musicalmente con los grandes soneros de Puerto Rico, para mezclar ritmos desde Tchacosvsky, Stravinsky, Chopin, Brahms y Rock and Roll hasta jazz, bolero, son montuno, mambo, entre otros. Esta mezcla daría origen al típico y reconocible sonido de su música.

Algunos dicen que la salsa llegó a Cali por el cine, otros dicen que fue por el puerto de Buenaventura, en donde barcos llegaban de Centro América y el Caribe cargados de discos de vinilo. La interacción de los comerciantes provenientes de dichas zonas con los habitantes del sector y trabajadores locales, permitió la expansión de este género; comenzando por el Barrio Obrero de Cali (en el cual residían) hasta llegar a los demás barrios populares de la ciudad. Lo cierto es que, canciones de la Sonora Matancera y Benny Moré, entre otros; ya eran escuchadas mucho antes de la llegada de Richie Ray.

El dúo llegó a Cali por primera vez en el marco de la Feria de 1968. En ese año, en el mes de junio, Eduardo Lozano quien la dirigía, viaja a Nueva York a buscar a Tito Puente para traerlo. Este le contesta que no puede, pero que “hay un par de muchachos que tienes que llevarte”. Lozano los trae. Esos muchachos eran Richie Ray & Bobby Cruz, quienes meses antes habían venido por primera vez a Colombia a la ciudad de Barranquilla para un evento de la marca de bebidas Pepsi. A partir de aquí comienza la historia de amor.

Cuentan ellos en varias entrevistas, que cuando llegaron al aeropuerto la policía no les permitió bajar del avión; al parecer habían más de 3 mil personas esperándolos para saludarlos. La policía los sacó por la parte de atrás, mientras ellos confundidos preguntaban si estaban arrestados y de qué se les acusaba. La policía respondió: ustedes no están arrestados. Lo que pasa es que si pasan por allá, esa gente los aplasta. También se dice que en ese primer concierto en la caseta panamericana era tanta la multitud que quería verlos que no cabía una persona más, tanto así que los encargados de la logística se las ingeniaron para pasarlos por encima de la multitud. Y fue en ese concierto que a Bobby le tocó cambiar varias veces de chaqueta y pantalones porque los fanáticos enloquecidos por querer tocarlo las rasgaban.

Feria de Cali de 1968. Primera presentación en Cali de Richie & Bobby.

Fue tanto el éxito de ese concierto en la antigua caseta panamericana, que en las dos ferias siguientes serían invitados de nuevo casi que por pedido popular. Estos conciertos fueron inmortalizados en la literatura urbana caleña con novelas como: Que viva la música del mítico escritor Andrés Caicedo y Bomba Camarada de Umberto Valverde.

Publicidad del periódico El Crisol de Cali anuncia inauguración de la feria de 1969 con Richie Ray & Bobby Cruz.
Boleta para concierto de Richie Ray en la caseta panamericana (1969).

Los lectores de Andrés Caicedo también son testigos de cómo dentro de la ficción, el personaje ‘Rubencito Pases’ amigo de María del Carmen Huertas en la novela Que viva la música, queda con un trauma eterno luego de uno de estos conciertos. El personaje es un melómano y gran fanático de Richie Ray, quien comete el error de drogarse minutos antes de comenzar el concierto.  Caicedo relata en detalle cómo Rubén y sus amigos llegan ese día a la Caseta Panamericana. Sin embargo, Rubén se olvida de todo. “Entra en una ‘traba’ de drogas de la que sólo sale al día siguiente, cuando sus amigos le recuerdan su hazaña: Se abrió paso entre la mucha gente, lentamente, hasta lograr ubicarse justo al frente de la tarima. Allí, no solamente Bobby Cruz lo llamó para que subiera al escenario, sino que le extendió su mano, y también le dedicó un par de canciones. Rubén no recuerda nada de este momento, algo que sus amigos encuentran incomprensible. ¿Cómo no poderse uno acordar del momento más importante de toda su existencia? El no poder recordar se convierte en la desgracia de la vida de Rubén. En su trabajo como “discómano” de fiestas (el “DJ” de hoy por hoy), cada vez que la rumba llega a su clímax a Rubén se le viene un vómito oscuro. Es como que con el vómito le viene la esperanza de que se va a reconectar con el momento del olvido. Que el vómito va a subir de las puras entrañas de Rubén todo ese recuerdo perdido, escondido, entreverado en ellas”. Caicedo además, en la segunda parte del libro, hace un recorrido por la salsa en dónde nos deja ver su enorme gusto por la música de estos dos grandes artistas; al punto de parecer personajes de su libro. Según la novela, el dúo salsero no volvió a Cali después de ese concierto; debido a los desordenes que se presentaron durante él, por la incitación al desorden de los artistas y el evidente problema de drogas que cargaban. ¿Ficción o realidad? lo único cierto es que estos conciertos sí ocurrieron y que ni si quiera los mismos protagonistas se acuerdan de ello. En una entrevista en los 80s con el periódico El País se les preguntó: “¿Qué recuerdan de esas presentaciones en la caseta panamericana?” a lo que ellos respondieron: “No recordamos nada porque estábamos muy trabados”. Tal vez sea por esta razón, o porque se convirtieron a otra religión, que no los volvieron a invitar a la ciudad. Durante las ferias venideras aparecieron afiches en la ciudad que decían: “El pueblo de Cali RECHAZA a los Graduados y a los Hispanos y demás cultura de sonido paisa hecho a la medida de la burguesía y su vulgaridad porque no se trata de ‘sufrir me tocó a mí en esta vida’, sino de ‘agúzate que te están velando’. ¡VIVA EL SENTIMIENTO AFRO – CUBANO!¡VIVA PUERTO RICO LIBRE! RICARDO RAY NOS HACE FALTA”(Afiche sale también en la novela ¡Que viva la música!).

Afiche original sacado del archivo personal de Luis Ospina.

Pasaron muchos años y Richie Ray & Boby Cruz no volvieron hasta 1981, una ciudad entera los extrañó. En los 70s Cali creció enormemente; de un disparo, pasó de ser un pueblo a ser una gran metrópoli colombiana. La gente cambió los porros, cumbias y los ritmos lentos por la velocidad del Sonido Bestial y Agúzate. Fue tanto el furor, que hubo grandes bailarinas de música a altas revoluciones; como es el caso de Amparo Arrebato, a quien estos músicos conocieron en un evento, vieron bailar y decidieron lanzar al estrellato, al componerle una canción a ella y a la ciudad.

En los 70s todo ya era salsa en Cali, las emisoras más importantes programaban éxitos como Agúzate, Sonido Bestial, Yo soy babalú, Amparo arrebato, Si te contaran, Cabo E, Bomba Camarada, entre otros. Y así resulte extraño, ninguna de estas llegó a ser elegida como canción de feria, esto debido a la regla de que esta tenia que ser música local, preferiblemente vallenatos, porros o cumbias.

A pesar de que se convirtieron al cristianismo y cantaron música con temas bíblicos de allí en adelante, Cali siempre los recibió con los brazos abiertos, mientras otros países les cerraban las puertas. Siguieron asistiendo a la feria y a diferentes eventos ya como cristianos, y la gente los quiso igual. En el 2013, Corfecali, entidad encargada de organizar la feria, los invitó al salsódromo para rendirles homenaje. Ese día, una multitud los acompañó por toda la autopista suroriental de la ciudad; mientras estos, subidos en una carroza saludaban a la gente.

Richie Ray & Bobby Cruz durante el salsódromo de la feria de Cali 2013.

En el año 2016 anunciaron un concierto de despedida en Bogotá; pero días antes de llevarse a cabo, el congreso colombiano los condecoró con la Orden de la Democracia Simón Bolívar, como un especial homenaje a quienes durante más de cinco décadas han alegrado la vida de los colombianos y  los amantes de la salsa en todo el mundo. Además se informó que para el 2017 se les otorgará la nacionalidad colombiana.

Richie & Bobby durante homenaje en congreso colombiano.

Para este diciembre se anunció que estarán de nuevo en la Feria de Cali 2016 con un concierto programado para el día 30. ¿Será la despedida de los ‘Reyes de la salsa’ para siempre de esta ciudad? No se sabe. Lo cierto es que casi 50 años después de su mítico primer concierto en la caseta panamericana, esta ciudad los sigue amando. Siguen siendo tan importantes que los principales medios los anuncian con bombos y platillos y la gente salsera del común, muestra orgullosa sus entradas en las redes sociales. Esta es una historia de amor a primera vista que comenzó en el año 68′ y que afortunadamente, tendrá un capítulo más este penúltimo día del año.

Prensa de la ciudad anuncia el regreso a Cali de los Reyes de la salsa.
Entrada para el concierto de Richie Ray & Bobby Cruz exhibida por un comprador en redes.

OTROS DATOS:

  • Se dice que Richie Ray llegó a tener un bar en la ciudad por los lados de ‘Juanchito’, por eso en la canción Amparo Arrebato se escucha:”Que yo me voy pa’ el bar de Richie Ray…”.

  • En la tele serie que sacó Caracol Televisión en el 2005 de nombre ‘La Sucursal del Cielo’ inspirada en la Cali de los 70s la banda sonora era la música de Richie Ray & Bobby Cruz.

    Póster original de la novela La Sucursal del Cielo.

 

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3 Respuestas

  1. Rodrigo Rodriguez Vivas

    Interesante que la foto de mi boleto de 2016 aparezca en esta publicación

  2. Excelente encontrar páginas como esta, que te hacen un recorrido por la ciudad que te vio nacer. Y que no sólo se enfoca en noticias nuevas, sino que también enaltece una época de la sucursal del cielo, que muchos hubiésemos querido vivir.

  3. Luis Alfonso Achinte Salazar

    Seguidor y coleccionista de esta magnífica banda que se ubicó eternamente en el sentir musical salsero de nuestra bella ciudad de Cali. Tuve el placer de estar en ese concierto del 81 y fue apoteósico! Un gran legado de estos genios de la salsa dura y elegante que los caleños y colombianos llevaremos en el corazón. Excelente el artículo y eso es CULTURA MUSICAL!

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