Por una radio pública fuerte, amplia y de calidad.

publicado en: Opinión | 0

Por: Víctor H. León

victorhleon@elrelojcultural.com 

Sin duda alguna, la radio pública nacional ha jugado un papel fundamental en la historia del país, no solamente porque desde 1940 fue el principal canal de comunicación entre gobierno de turno y los ciudadanos más apartados; sino también, porque gracias a ella tenemos unas verdaderas joyas de la memoria histórica colombiana. Hoy, a pesar de la transformación que ha vivido la radio a nivel mundial, a las emisoras públicas les ha costado reinventarse y adaptarse, lo que si lograron las privadas. En ciudades como Cali, Medellín, Barranquilla y Cartagena por ejemplo, no se ha conseguido que la emisora pública más importante, la Radio Nacional de Colombia esté en FM; tampoco que la emisora de la música ‘no comercial’ Señal Radiónica pueda expandirse a otros municipios y pueblos apartados del país, dando la sensación de una muy poca conexión entre lo rural y lo urbano a través de la radio.

Existió durante 8 años (1929-1937) la primera emisora del estado, la HJN, que luego el 1 de febrero de 1940 bajo el gobierno de Eduardo Santos se convertiría en la Radiodifusora Nacional de Colombia. La emisora se inauguró con el discurso del presidente Santos, se destaca lo siguiente:

” Esta Radio pertenece a la nación colombiana, excluida de ella las polémicas personales, las voces de discordia y la propaganda interesada. Sus únicos propósitos son trabajar por la cultura nacional en todos los órdenes, colaborar con las universidades, colegios y escuelas, en intensas labores de enseñanza, contribuir a la información absolutamente serena y desapasionada, totalmente objetiva, que lleve a todo el reflejo fiel de los hechos que pasan”

Podemos decir que este discurso coherente y lúcido del presidente Eduardo Santos (tío abuelo del presidente actual) se trató de cumplir hasta la fecha, la emisora se utilizó principalmente para educar y promover la cultura. Era tal la importancia que tenía la Radiodifusora Nacional, que fue tomada por algunos ‘gaitanistas’ el 9 de abril de 1948 en el denominado ‘Bogotazo’, desde allí difundieron información a todos sus copartidarios y los incitaron a salir a tomarse las calles, un audio que quedó grabado y que hoy día es una joya sonora rescatada por el brillante proyecto de Señal Memoria.

Por los micrófonos de la Radio Nacional de Colombia pasaron grandes pensadores, intelectuales, deportistas, músicos y políticos como es el caso de León de Greiff, Gloria Valencia de Castaño, Gustavo Rojas Pinilla, Carlos Muñoz, Teresa Gutierrez, entre otros. Así mismo se emitieron programas históricos de mucha recordación como “Teatro dominical”,“Leyendas famosas” y “A través de los libros” (Revisar los archivos de Señal Memoria).

Leí siempre infinidad de artículos periodísticos donde resaltan que Colombia fue y es uno de los países que más escucha radio en el mundo, mucho de lo cual tiene que ver la Radio Nacional de Colombia, emisora que varias veces intentó reinventarse, como en estos últimos tiempos (en el 2015 se llamó Señal Radio Colombia pero volvió a llamarse tiempo después como se conoce hoy en día), cambios que han demostrado una incomodidad y un problema de afinidad e identidad existente en la actualidad. Algo distinto pasó con Señal Radiónica, la emisora que nació en 2005 como un proyecto de radio juvenil de música ‘no comercial’ con el objetivo de promover nuevas bandas y ser una alternativa entre los jóvenes, proyecto que se expandió en el 2007 llegando a ciudades como Medellín, Cartagena, Barranquilla, Santa Marta, Pereira y Cali; siempre en frecuencia modulada o FM.

La radio ha cambiado muchísimo en los últimos años, no solamente por el paso evidente del AM al FM, sino también porque en la actualidad se está dando más manejo a lo virtual a través de Facebook Live, páginas web, aplicaciones de celular y podcasts. Noruega por ejemplo, se convirtió en el primer país en abandonar la frecuencia modulada (FM) por un estándar netamente digital. Pero Colombia sigue siendo muy radiofónica, al contrario de lo que pasa en aquel país europeo. La radio nacional se ha reinventado y adaptado, al día de hoy, se puede decir que los medios privados lo están totalmente; pero en mi opinión, la radio pública todavía está a mitad de camino.

“En el caso de la radio en Colombia, desde sus inicios han adoptado los mejores equipos de difusión de señal, gracias a eso en la totalidad del territorio se puede escuchar alguna emisora, hasta en los sitios más recónditos de la geografía nacional como las selvas amazónicas. Prueba de ello es que, en la desafortunada época de los secuestros, el único medio de comunicación que conectaba a los secuestrados con sus familiares era la radio” Revista Semana.

Es indudable que se ha logrado llegar a los lugares apartados del territorio nacional, pero pareciera que aún no se logra conectar del todo lo rural de lo urbano. Si bien es importante lo que se ha realizado hasta el momento con la radio pública adaptándola a los medios digitales como TuneIn y páginas web, hay que decir también que tener en las grandes ciudades del país la emisora Radio Nacional de Colombia solamente en Amplitud Modulada (AM) y a Señal Radiónica solamente en Frecuencia Modulada (FM) es una gran desventaja y un error monumental. Es muy importante que los habitantes urbanos que en su mayoría no escuchan para nada el AM (porque tienen celulares y desde allí solo se escucha FM) escuchen y estén relacionados con el contenido cultural que ofrece la Radio Nacional de Colombia, como también es muy importante que los campesinos y los habitantes de las zonas apartadas estén al tanto del acontecer musical urbano que ofrece Radiónica. Es fundamental que el mundo urbano esté conectado con el rural, entre otras cosas, porque ya se ha visto que hay enormes diferencias en la forma de ver el país de uno y otro, producto de su poca conexión. Aquí la radio pública tiene que jugar un papel importante, sobre todo porque Colombia aún está en un atraso en cobertura virtual, razón por la que los colombianos se siguen identificando con el FM. La Frecuencia Modulada (FM), la Amplitud Modulada (AM) y lo digital deben ir de la mano y no trabajar en islas distantes; porque de seguir así se estaría excluyendo y discriminando.

Probablemente si algún directivo o trabajador de la RTVC Sistema de Medios Públicos (entidad que opera la radio y televisión pública) lee lo anterior, pensará de inmediato que estoy equivocado, sobre todo porque la programación semanal de la Radio Nacional de Colombia es formidable: ofrece información muy completa de las regiones (algunas de ellas olvidadas y apartadas por los medios de comunicación privados), se transmite música de todas las regiones e inclusive se interesan en el mundo del campo (programa maravilloso de nombre El Campo en la Radio), se realizan cubrimientos magníficos de fiestas y festivales de la talla del Petronio Alvarez, Mono Nuñez y están siempre presentes en la noticia como ocurrió con Mocoa luego de la tragedia de hace un par de meses. La tarea queda incompleta si esto no llega a todo lado.

En Cali 580 HJHP AM.

El ‘Bogocentrismo’ le está haciendo daño a la radio pública. Muchos dirían que efectivamente se intenta conectar con todo el territorio nacional, inclusive con las minorías, todo porque el puente final es Bogotá. Como siempre, se olvidan que Colombia es más que la capital, piensan que con unir y conectar ese gran país rural y campesino con la capital ya están haciendo una labor completa, pero no; es necesario también hacerlo con ciudades como Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena donde la señal solamente llega en amplitud modulada o AM. Lo mismo ocurre con la joven Señal Radiónica, solamente se encuentra en frecuencia modulada o FM y en las principales ciudades del país, no en el rural. Es importante y fundamental ese intercambio cultural y esa retroalimentación.

En Cali Señal Radiónica llegó en 2007 y a pesar de que lleva ya 10 años al aire la señal es pésima, a veces ni siquiera los celulares cogen el dial 94.5 FM (señal en Cali) porque sencillamente no la reconoce, tampoco parece próximo el día en que esta emisora tenga sedes en cada una de las ciudades principales como sí lo hacen las emisoras privadas; es decir, seguiremos con el ‘Bogocentrismo’ y a pesar de que se han realizado intentos de descentralizarla como con el concierto y la caravana Radiónica, no es suficiente. Seguimos escuchando las mismas bandas y los mismos locutores de Bogotá, que son muy buenos, pero que muchas veces no representan ni identifican a las demás ciudades.

En conclusión, se debe invertir muchísimo más en la radio pública y aprovechar esa oportunidad histórica que tiene la radio de reinventarse, con la gran historia radiofónica que tenemos podemos unir a un país rural y urbano, aunque en ocasiones parecieran muy distantes el uno del otro. Es necesario que Señal Radiónica mejore su señal en ciudades como Cali y que además estas tengan su propia programación y sede en estas ciudades, no sólo en Bogotá. En el caso de la Radio Nacional de Colombia, mi sueño es que en la capital del Valle y en otras como Medellín, Barranquilla y Cartagena, no nos perdamos de esa excelente programación que ofrece la emisora más antigua del país, es un deleite escucharla y muchos ciudadanos urbanos de estas ciudades importantes se están perdiendo de ese manjar auditivo.

En Cali 94.5 FM.

contacto@elrelojcultural.com

Dejar una opinión