La fotografía de La Defensa del Dragón, película colombiana que estrena este mes en salas nacionales.

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Por: Víctor H. León

victorhleon@elrelojcultural.com 

La Defensa del Dragón es la ópera prima de Natalia Santa, quien ya había escrito guiones para mini series juveniles de televisión e inclusive para el largometraje de la película Trece. Natalia estudió literatura pero fue con este proyecto que decidió involucrarse con la dirección de largometrajes (ya había dirigido dos cortos). La Defensa del Dragón es la historia de tres amigos que pasan sus vidas entre caminatas, juegos de ajedrez, apuestas y tertulias en las calles y rincones del centro de Bogotá. Tres hombres (Samuel, Joaquin y Marcos) que han aceptado con resignación las derrotas de sus vidas para ahora dedicarse pasivamente a ser quienes aprendieron a ser desde siempre, sin riesgos, sin aventuras, sin cambios. La cinta participó en la sección oficial del Festival de Cannes, el evento más importante y renombrado de la cinematografía internacional. Estrena a nivel nacional el 27 de Julio.

Hablamos con los directores de fotografía Nicolas Ordóñez e Ivan Herrara:

Víctor H. León (en adelante V.H.L) : ¿Cómo fue la primera lectura del guión que hicieron ustedes y aproximadamente cuántas veces el director de fotografía o los encargados de foto deben leerlo?

Iván Herrera (en adelante I.H): Esta es la primera película que hago así que no tengo experiencias con las que comparar. En este caso en particular, me conozco desde hace mucho tiempo con Nicolás y Natalia, la directora, es mi esposa; así que estuve muy al tanto del proceso. En parte el guión sale de una serie de fotografías que yo hice, soy fotógrafo fijo. Así que me encontraba muy al tanto de cómo debía verse la película y eso lo hablamos mucho con Nicolás.

Nicolás Ordóñez (en adelante N.O): Hemos leído el guión de esta película casi que 25 veces y cada vez descubríamos cosas nuevas. Para nosotros lo más importante es el guión. La fotografía en cine no es para lucirse en ningún momento, es más bien para contar una historia y la lectura del guión resulta fundamental. Es una muy buena pregunta. Hay que leerlo desde muchas perspectivas, cómo se van a tratar los personajes, las atmósferas, cómo tratar cada lugar y cada locación y cómo hacer para que todo eso tenga una unidad y no sea una colcha de retazos que no tiene sentido a nivel fotográfico.

V.H.L: Hablábamos con el sonidista sobre el mito que existe en el cine de querer siempre destinar un mayor presupuesto para el departamento de fotografía que para el de sonido. ¿En este caso hubo un equilibrio sonido-fotografía o el mito persiste?

N.O: En este caso fue todo lo contrario, el sonido tuvo más presupuesto que la fotografía. (Risas). Audiovisual es imagen y sonido.

V.H.L: ¿Ustedes siempre están dialogando con sonido?

I.H: Claro, todo el tiempo.

N.O: Es un dialogo y una batalla permanente. Uno siempre quiere hacer un plano enorme, súper angular pero el micrófono no entra; así que debes negociar para llegar a un punto en el que la película no sufra pero que al mismo tiempo la imagen y el sonido sean coherentes.

I.H: Lo que es claro es que si una película tiene pésima fotografía o un pésimo sonido va a fracasar. Estos forman parte de la ecuación, al igual que el arte, la dirección, los personajes y el guión que es lo principal. Quitarle la atención a cualquiera de estos elementos podría hacer naufragar el proyecto. En esa medida, la negociación con el sonido resulta vital.

V.H.L: ¿Ivan, cuál fue su primera intención al hacer la serie de fotografías del cual está inspirada la película? ¿Se ve plasmado ese trabajo en la cinta?

I.H: Como fotógrafo me encanta el centro de Bogotá; retratar las atmósferas, los lugares que están cambiando y parecen ir desapareciendo e incluso los personajes que uno todavía encuentra. Es por eso que he hecho ya varias series en este lugar. Con Nicolás y Natalia nos sentamos a hablar sobre la fotografía y la idea fue básicamente mantener la estética de esas imágenes. Así que estamos satisfechos con el resultado porque creemos se mantiene lo que se había pensado antes de comenzar el rodaje.

N.O: Yo creo que fue un tándem perfecto. La película se origina en las fotos de Iván. Yo había hecho otros largometrajes antes, pero pienso que la capacidad para poder llevar esas fotos al cine fue una mezcla de los dos. Tenemos una anécdota muy chévere y es que tenemos un amigo en común, un curador de fotografía que trabaja en Inglaterra, al mostrarle las primeras imágenes sobre la película y sin saber mucho sobre el tema dijo: -estas son las fotos de Iván. Cuando él dijo eso, pensamos que lo habíamos logrado por completo.

V.H.L: ¿Qué referente cinematográfico utilizaron para la película?

N.O: Muchos. Utilizamos como referente a Whisky, la película uruguaya; tanto por el guión como por el tratamiento de los personajes, la fotografía y los planos fijos. También Los lunes al sol, que tiene como esta triada de personajes viejos y un poco desocupados. Pero yo pienso que podemos añadir la película Ida. Aunque a simple vista los referentes no se vean tanto en la película son cosas que uno comienza a mascullar cuando está trabajando.

I.H: Sí, porque antes de empezar con el rodaje uno se pone a ver películas con la intención de observar la fotografía. Hablamos mucho de Ida, esa película Polaca de Pawlikowski.

V.H.L: Sé que en la película no hay tantos exteriores pero ¿Piensan que la luz de Bogotá se presta para hacer cine?

N.O: Pues la luz de Bogotá, es la luz de Bogotá. Realmente no es si se presta o no, teníamos que llegar ahí. A veces cuando salimos a la calle y está haciendo mucho sol nos sentimos como vampiros porque estamos acostumbrados a esta cosa más gris, más bogotana, tenemos ese imaginario. Por eso cuando entramos al proceso de colorización queríamos llegar allá. Somos muy Bogotanos, nos encanta la luz de acá. Nos gusta no tener que andar con la camisa esqueleto por la calle.

I.H: Y en los interiores la idea era mantener el ambiente que uno percibe cuando entra por ejemplo a un lasker o al café donde están ellos almorzando. La idea era mantener la estética y la puesta en escena muy al límite, sin que la fotografía sobresaliera, sino que más bien fuera un elemento más de la película.

V.H.L:  Por último, una invitación a la gente, especialmente a los caleños para que vayan a ver  La defensa del Dragón.

I.H: Por favor vayan todos a verla, se estrena en cines el 27 de Julio. Esperamos que nos acompañen todos, particularmente en Cali; para que puedan tener la visión de una Bogotá que no es tan frecuentemente retratada en el cine.

N.O:  Recuerden que sí, es el centro de Bogotá, pero podría ser el centro de cualquier ciudad colombiana. Es como ese punto de decadencia pero también de lucha en contra del tiempo para mantener las estructuras del pasado, y eso lo encontramos en Cali, Medellín, Bogotá, Barranquilla, etc. Entonces extendemos la invitación especialmente a los caleños para que vayan a ver este 27 de Julio La defensa del Dragón.

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