La Cali en la que me gustaría vivir.

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Por: @FernandoLLns

Comunicador Social y Cofundador de El Reloj Cultural

En esta fecha tan especial para la ciudad que me vio nacer, es inevitable sentir orgullo por cada uno de los elementos que nos representan como Caleños, esta tierra prometedora que empezó a construir su protagonismo a inicios del siglo XX cuando paso de convertirse de un poblado pequeño a la capital del naciente departamento del Valle del Cauca. Sin duda, esta fue una ciudad de oportunidades para muchos, todos aquellos que llegaron provenientes de regiones aledañas como mi abuelo paterno, que a raíz de la violencia y la pobreza en los años 40, llegó del eje cafetero en busca de oportunidades, o mis abuelos maternos que optaron por dejar Buga y apostar por una nueva vida en Cali. Sin embargo, con el pasar de los años esos buenos tiempos se fueron esfumando, dejando a la ciudad en el atraso, creciendo de forma desorganizada y a sus habitantes viviendo de nostalgias.

Lo que podemos ver hoy en día en la ciudad que alguna vez fue la segunda de Colombia, es una Cali con altos indices de delincuencia, con informalidad y deficiencia en el transporte público, con un centro histórico abandonado y con falta de civismo por parte de algunos que hoy moran aquí. Es por eso que en este cumpleaños 481 de mi ciudad, me imaginé la Cali en la cual personalmente me gustaría vivir y que compartiré con todos mis paisanos.

Lo primero que me gustaría ver, es una ciudad que proteja su patrimonio, poder recorrer las calles del centro y encontrarme con las estructuras coloniales y republicanas totalmente restauradas para que sirvan como espacios culturales, librerías o cafés. Poder ir a ver películas al teatro Colón, San Fernando, Bolivar, Calima y los cinemas, como lo hacían mis abuelos y mis padres, también, una ciudad que explote aún más, elementos adoptivos como la salsa. Por otra parte, que lindo sería poder caminar tranquilo por la ciudad sin pensar que te van a robar, una ciudad donde sea seguro sacar el teléfono celular en las calles, una ciudad donde puedas ir a un banco con la tranquilidad de que al salir llegarás sano y salvo a tu casa. Además, que bueno sería vivir en una Cali con un transporte digno como un metro, poder llegar a cualquier punto de la ciudad a través de este medio, sin necesidad de madrugar 2 o 3 horas antes, por temor a llegar tarde al trabajo o la universidad. Y para finalizar, que bueno sería que todos los Caleños recuperáramos el civismo que nos caracterizó hace algunos años, que seamos un poco más regionalistas y pensemos en nuestra ciudad con responsabilidad cada vez que vamos a votar por un nuevo alcalde.

¡Feliz cumpleaños 481 Cali!

Y vos ¿Cómo te imaginas la Sucursal del Cielo?

diegollanos@elrelojcultural.com 

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