La importancia de la historia.

publicado en: Columna, Crítica, Efemérides/Historia, Opinión | 0

Por: victorhleon@elrelojcultural.com 

Siempre desde esta página hemos defendido la cátedra de historia obligatoria para los colegios de primaria y bachillerato. Desde el año pasado la senadora por el partido liberal Viviane Morales había radicado un proyecto en el congreso que pretendía revivir la cátedra que hace más de 20 años eliminó el presidente Cesar Gaviria. El proyecto logró superar todos los debates y hoy es una realidad. ¿Están preparadas las academias y gremios de Historia para semejante reto tan importante?

Si bien, a raíz de la forma como se debe enseñar la historia han habido largos debates académicos, está claro que eliminarla de los colegios fue la peor decisión que se pudo tomar en su momento. Se ha debatido si la historia es memorizar fechas emblemáticas y nombres de próceres de la independencia, o si por el contrario es pensar y hacer una reflexión sobre ello. En ese debate, figuras como la de Diana Uribe se hicieron polémicas, recibió muchas críticas de algunos de sus colegas, pero tambien alabanzas de sus fieles oyentes que cada domingo la acompañan en su programa radial. Sus contradictores dicen que dice muchas mentiras y hace trampas a la hora de contar sus historias, tambien la acusan de no revelar sus fuentes, mientras sus defensores afirman que ella hace ver esta ciencia de una forma entretenida y hace que gente del común que no entiende lenguaje muy científico y elaborado, pueda comprenderla mejor. Lo cierto es que es exitosa por su forma novedosa de enseñarla, fue de gran ayuda para aliviar esos largos 23 años donde la historia desapareció casi por completo de lo colegios.

Desde 1994 la historia se dicta a cuanta gotas (y mal enseñada) en un paquete dentro de las denominadas Ciencias Sociales. Desde entonces, los jóvenes colombianos no ven ni en primaria ni en bachillerato una materia dedicada exclusivamente a aprender los procesos históricos por los que han pasado el país y el mundo. Los jóvenes no saben qué fue el Bogotázo, ni distinguen entre Gaitán y Galán; no saben cómo y porqué se formaron las guerrillas, cuales son los orígenes del conflicto armado e inclusive muchos no tienen ni idea sobre acontecimientos históricos ocurridos en sus propias ciudades. Algo curioso ocurrió esta semana en un video muy interesante que se publicó en este medio, sobre la catástrofe del 7 de agosto de 1956 en Cali (que entre otras cosas es la más grande tragedia no natural en Latinoamérica) muchos se manifestaron sorprendidos por nunca haber escuchado de ese acontecimiento. Recibimos mensajes como estos:

“Desconocía este trágico acontecimiento” @LJosefinaAvilaM

“Gracias por compartir, no sólo fue la Batalla de Boyacá…” 😶@sunnybrown27

“Es increíble que no nos enseñen a recordar esta tragedia, nunca había escuchado de ella.” @_Machete_

“No tenía la menor idea de esto, que triste no conocer nuestra historia. *se pone a leer*” @fakealive_

“Vea pues… nunca había conocido nada al respecto. Qué tragedia tan tenaz!!” @25Lbs

“No tenía idea!!!” 😱@gpatriparra

“No sabemos nada de Locombia” @bruhoochachara

“No sabía” 😕@suarezosma

La senadora Viviane Morales lideró un proyecto que pretendía volver a activar esta enseñanza. Este Proyecto de Ley propone una modificación a la Ley General de Educación de 1994, estableciendo la enseñanza de la historia como asignatura independiente de las demás ciencias sociales. Además, se creará la Comisión Asesora del Ministerio de Educación Nacional para la enseñanza de la historia. El proyecto pasó todos los debates en el congreso y desde el 2018 se espera que se ponga en marcha como lo ordena la Constitución y la Ley ¿Están preparadas las academias de Historia, universidades y gremios? No se sabe, por lo pronto el temor es que no se sepa dictar o que caiga en manos de alguien interesado en manipular a los jóvenes por medio de esta disciplina tan importante.

Esperemos entonces a ver que pasa, ya esperamos lo más, ahora esperemos lo menos. Llevamos más de 20 años en un limbo de no saber quienes somos ni para donde vamos, no tenemos identidad y tampoco memoria y eso es muy grave para un país que pretende construir paz y reconciliación. Ojalá los historiadores estén a la altura.

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