‘Cuba and the Cameraman’, o el hombre que filmaba la vejez.

publicado en: Artes, Cine, Opinión | 0

Por: Víctor H. León @victorhleon23

Por estos días vacacionales, me sumergí en el universo Netflix como nunca lo había hecho. Pedí en redes sociales que me recomendaran series, exploré algunas de sus categorías y al final terminé viendo documentales. En una de esas búsquedas por esta plataforma, me quedé con ‘Cuba and the Cameraman’, y aunque generalmente tengo un prejuicio con las películas sobre Cuba por su manejo político y demasiado parcializado, admito que me dejé cautivar por el nombre y la pequeña sinopsis ofrecida. No me decepcionó, por el contrario, superó mis expectativas.

‘Cuba and the Cameraman’ es la historia de tres familias cubanas retratadas a lo largo de 45 años, donde el documentalista norteamericano Jon Alpert no solamente capta de manera épica la radiografía de casi toda la llamada ‘Revolución Cubana’, sino que también lo hace de forma cronológica, en una línea de tiempo donde no se le escapa casi nada. Alpert comienza su película hace más de 40 años, tal vez con una finalidad distinta y sin imaginar que la terminaría cuatro décadas después. Por esas épocas – principios de los 70s – era un joven inquieto que trabajaba con su pareja, Keiko Tsuno, con quien fundó un canal autogestionado en el Chinatown de Nueva York, según Alex Vicente de El País de España. Como muchos, veía en el socialismo cubano una utopía y aunque en su país se empeñaban en satanizarla, ellos prefirieron ver con sus propios ojos lo que pasaba en esa pequeña isla del caribe.

Alpert se hizo conocido por el mismo Fidel Castro, tanto así que fue el único estadounidense en acompañarlo en el avión que lo llevaba a Nueva York durante el famoso discurso ante la ONU en 1979; por esta razón, el líder de la ‘Revolución Cubana’ es también uno de los protagonistas del documental, junto con Caridad, la niña que termina emigrando a los EE:UU; Luis, un joven que trabaja en el mercado negro; y los hermanos Borrego, tres campesinos de las afueras que reflejan el tránsito entre la bonanza y la escasez.

La cinta recorre esa Cuba de los 70s donde la revolución daba frutos, pasando por las dificultades y el ‘periodo especial’ de los 90s hasta llegar a los últimos tiempos con la re modificación de la economía cubana a través del turismo. Inclusive, exhibe el deterioro y la ausencia política de Castro, mostrando cierta admiración personal, por la que algunos medios como la revista de cine “Indie Wire” criticaron al director tildándolo de ser “inquietantemente comprensivo con un dictador culpable de graves violaciones de los derechos humanos”.

En 2017 fue presentado en la Mostra de Venecia y en el Festival de Cine de La Habana, y emitido por Netflix desde Noviembre. En los festivales tuvo una gran recepción por parte del público, inclusive en la propia Cuba. El documental rompe con el cliché cubano, ese que te deja siempre dos opciones: o defender a Fidel y su revolución, o simplemente condenarlo. Este es un documento fílmico interesante, en donde no se toma partido, en el que a pesar de la evidente admiración del director por Fidel, este no llega en la edición a enaltecerlo;  sino más bien como lo dice el crítico de The New York Times, Carlos Manuel Alvarez, llega a desnudarlo; parte de eso es el tránsito de pensamiento del director respecto a la revolución evidente a lo largo de la película, volviéndola un largometraje sincero y sobre todo muy humano, al punto de tratar de alejarse a cada minuto de lo político.

A pesar de las críticas de algunos medios como “The Washington Times”, que la acusa de ser “moralmente tóxica”, y de la ya citada revista “Indie Wire”, el documental se puede interpretar de diferentes formas. Una, como la decadencia de un sistema que colapsó y que no funcionó con el paso de los años y que ahora está convertida en lo que era antes, un destino turístico que trata mejor a los turistas que a sus propios habitantes; y la otra, un sistema que dejó y dejaba cosas muy buenas, cosas que inclusive países desarrollados no tienen, como la medicina y educación gratuita; todas llevadas a la basura por la trágica caída de la Unión Soviética y el ya eterno bloqueo comercial de los EE.UU. Dos interpretaciones que quedan libres al espectador, quien solamente tiene que disfrutar y encariñarse con los personajes tan humanos y auténticos que nos muestra Jon Alpert, el director que hizo uno de los documentales que más me ha gustado sobre Cuba, junto a Balseros (2002) de Carles Bosch. Un documento fílmico que toca fibras y te sumerge de principio a fin. La radiografía de la ‘revolución’ contada por la cámara, o mejor, por el hombre de la cámara como dirían los vanguardistas del cine soviético (paradójicamente). El ‘cameraman’ que logró filmar la vejez, la vejez de una revolución que se resiste a morir.

Jon Alpert, director del documental, en el Festival de Cine de Venecia.

Referencias:

  • http://www.gettyimages.es/evento/cuba-and-the-cameraman-photocall-74th-venice-film-festival-775037933#jon-alpert-attends-the-cuba-and-the-cameraman-photocall-during-the-picture-id843693594
  • https://www.efe.com/efe/espana/cultura/el-experimento-revolucionario-de-cuba-visto-a-traves-del-visor-en-venecia/10005-3372614
  • https://www.nytimes.com/es/2017/12/14/cuba-fidel-castro-alpert-documental-camaraman/
  • http://cubainformacion.tv/index.php/en-portada/77647-documental-cuba-and-the-cameramana-interpretaciones-diversas-pero-una-sola-version-mediatica
  • https://www.efe.com/efe/espana/cultura/el-experimento-revolucionario-de-cuba-visto-a-traves-del-visor-en-venecia/10005-3372614
  • https://www.nytimes.com/es/2017/12/14/cuba-fidel-castro-alpert-documental-camaraman/
  • http://cubainformacion.tv/index.php/en-portada/77647-documental-cuba-and-the-cameramana-interpretaciones-diversas-pero-una-sola-version-mediatica
  • https://elpais.com/cultura/2017/12/15/television/1513345467_143296.html

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