‘Roma’, la película latina que marcará un antes y un después.

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Desde que Roma, la más reciente película del reconocido director de cine Alfonso Cuaron, hizo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Venecia, le llueven elogios. Ganó el Oso de Oro a mejor película en el mencionado festival y esto fue visto por muchos como un triunfo para Netflix, plataforma que ya había anunciado su estreno para el mes de diciembre. Ahora la cinta es una realidad, tanto en la plataforma de streaming como en más de 500 cines de al menos 40 países, y todos parecen coincidir en algo: es una obra maestra del cine latino que marcará un antes y un después en la forma de exhibir.

Cleo (Yalitzia Aparicio), protagonista de la película. Fotografía de Alfonso Cuaron.

El mundo entero estaba expectante ante el estreno de la más reciente película de Alfonso Cuaron, un cineasta que se ha dado el gusto de dirigir diferentes géneros cinematográficos: la fantasía de Harry Potter, la ciencia ficción de Hijos del hombre, el thriller extraterrestre de Gravity y comedias mexicanas como Solo con tu pareja e Y tu mamá también. ¿Roma sería algo diferente a lo antes realizado? Pues el resultado nos demuestra que sí. Es una cinta más que fascinante que puede recoger todo lo anteriormente realizado por el director, agregándole ese toque latino, con evidente homenaje al neorrealismo italiano y con un exquisito manejo fotográfico y de composición de planos.

La película nos cuenta la historia de Cleo (Yalitzia Aparicio), una mujer indígena que se dedica al servicio junto con Adela (Nancy García) y quienes son las principales responsables de los cuatro niños de Sofía (Marina de Tavira) y su esposo. Se ambienta en el México de principios de la década del 70, época que marcó la vida de muchos mexicanos por diferentes acontecimientos como el mundial de fútbol México70, las múltiples protestas estudiantiles que incluyeron masacres como la de Tlatelolco y el enorme racismo y desigualdad que se vivía en ese entonces en aquel país. Por esto, Cuaron afirmó en varias entrevistas que se trataba de sus memorias, de lo que él podía recordar de esa época, lo que era su hogar de clase media alta en el barrio Roma de Ciudad de México y un claro homenaje a la mujer que lo crió y lo vio crecer. Bajo este contexto podemos ver la vida cotidiana de esta familia, con una pareja de patrones que viven discutiendo a puerta cerrada, y una criada que es la primera en levantarse por las mañanas para despertar a los niños para ir a la escuela, entre otros quehaceres hogareños. Pero la mujer vive una aventura con un joven que la embaraza y se niega a responder.

Estéticamente la película es un arte total, tiene planos de composición minuciosa y de una sensibilidad mayúscula, demostrando toda capacidad en materia fotográfica y artística. Cada plano es una delicia que sumerge al espectador en una historia sencilla, de telenovela, pero que logra enamorar por la calidez de su personaje protagónico. A pesar de lo anterior, da la sensación de que a la cinta le sobraran muchos minutos, pero Cuaron es muy hábil en hacer que nos hipnoticemos en algo tan práctico que con cabeza fría pareciera hasta un culebrón mexicano.

En cuanto a la exhibición, es sorprendente ver a Netflix cediendo terreno en cuanto a salas de exhibición se refiere, puesto que en México se estrenó la película casi tres semanas antes de que saliera en la plataforma de streaming. Aunque la situación es diferente en otros países como España, donde el negocio es diferente y los exhibidores piensan aumentar las salas y el tiempo en cartelera debido al éxito de la película, algo que seguramente no caerá muy bien en Netflix.

El presidente de la FECE afirmó para el diario El País de España:

“Tenemos un pacto por el que pagamos un precio alto. Se puede negociar, pero no es tolerable romper esa ventana unilateralmente. No nos venderemos por un plato de lentejas, ni a Netflix ni a Roma. Y muchos distribuidores y productores están de acuerdo”

Por otro lado, parece casi inevitable que Roma se haga con la nominación a mejor película extranjera en los Premios Oscar, puesto que es la seleccionada por México en esta categoría. ¿Ganará? Según Netflix el filme se ha lanzado en más de 500 cines de unos 40 países de Australia a Islandia, pasando por Sudáfrica, con estrenos distintos. Un par de semanas en EE UU, en un centenar de salas, a tiempo para clasificarse para unos Oscar donde es la favorita; salas y días puntuales en Italia, unos pocos cines en Reino Unido, 50 salas en Corea del Sur o 57 en Polonia. En China, en cambio, la distribuidora E Stars se plantea llevarla a 1.800 pantallas, según The Hollywood Reporter. Y Japón la estrenará en 2019, cuando ya lleve más de dos semanas en Internet.

Sin duda estamos ante una película que, estéticamente, es un arte total a pesar de lo larga que pueda llegar a parecer y de lo lento que inicia para dar con el contexto. Ahora parece que cabalga sin mayores obstáculos hacia el premio mayor, el Oscar, un galardón que Cuaron ya conoce y que será importante para Netflix. Lo mejor de todo será que tantos los unos como los otros cedieron terreno, no se pasó por encima de los exhibieron tradicionales, es decir, parece que esa pelea donde se satanizaban los unos con los otros está comenzando a quedar en el pasado.  Quedó demostrado que se puede dialogar y que esta película marcará un antes y un después en la forma de exhibir cine en Latinoamérica. Ni Netflix quiere destruir la forma de exhibición tradicional ni los exhibieron de salas desconocen de los negocios y plataformas modernas. Pueden estar todos en la cama.

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